Son diferentes las razones que señalan al
pariente del mar como al dueño de estas tierras, y padrino
de la riqueza de la ciudad de Rosario.
Generoso, por regalar un panorama digno de ser contemplado, rico
en su fauna íctica, este río es fuente de trabajo
y generador del porvenir de Rosario desde sus
orígenes.
Nunca está solo, a sus orillas crece una gran vegetación
que enmarca perfectamente el panorama natural, mientras que sus
aguas dinamizan el espectáculo con un vaivén hipnotizante.
Es la cara de la ciudad, es la puerta hacia la movilización
económica regional, paso que une a Rosario con
el exterior.