La Compañía
de Jesús, que por el año 1700 se encontraba
en la provincia de Santa Fe, levantó junto al río
Carcarañá la Estancia San Miguel. San
Lorenzo, nombrado así por la cercanía
con el río homónimo, era un puesto de la estancia,
y sus únicos habitantes eran los familiares y peones
del encargado de ese puesto.
Luego de la expulsión de los jesuitas
en 1768, por orden del rey de España, las tierras
de la Estancia se subastan. Uno de los compradores fue Francisco
de Aldao que luego las deja a sus hijos. A Félix
Aldao le tocaría el terruño donde se encuentra
la ciudad de San Lorenzo.
En 1780, la Capilla San Miguel pertenecía
a unos franciscanos que reciben en donación un terreno
donado por Don Félix Aldao, y en 1796 se mudan a
la nueva construcción ubicada en San Lorenzo.